Estabilización de Taludes

Ante problemas de inestabilidad de taludes, se plantea la ejecución de diferentes sistemas de contención que permitan reducir o eliminar el riesgo presente de deslizamientos o desprendimientos.

Se realiza un reconocimiento geológico del talud, se estudia su morfología, así como los materiales que lo forman, tanto en taludes rocosos como en suelos, se determinan los mecanismos de rotura presentes como fase previa de diseño.

Posteriormente, se valoran las opciones de contención que pudieran aplicarse tomando criterios de resistencia, tiempo de vida útil, viabilidad en su ejecución, economía,… para definir la opción más adecuada a cada proyecto.

Mallas y redes de acero ancladas o reforzadas.

Mediante la instalación de mallas de acero de diferentes capacidades de retención, combinadas con la acción de bulones o anclajes se mejoran los coeficientes de seguridad del talud. Existe un rango desde 1-5 kN/m2 hasta grandes capacidades de 60-100 kN/m2. Este tipo de sistemas se colocan principalmente sobre terrenos con un grado de cementación alto, que no presenten procesos erosivos diferenciales, pues no son capaces de detener los mismos.

Bulones y Anclajes.

En casos de elementos rocosos definidos, con un grado de alteración pequeño, se puede optar por la contención de los mismos con elementos discretos basados en anclajes. Estos deben diseñarse teniendo en cuenta el tiempo de vida útil, las capacidades nominales de sus esfuerzos, la viabilidad de ejecución en función al tipo de terreno y profundidades,… Se podrán usar barras macizas, autoperforantes, o anclajes de cables. En función a las zonas de instalación y la agresividad el ambiente, podrán usarse diferentes materiales, desde aceros, fibra de vidrio,… Se dispone de un amplio rango de resistencias, desde 10 ton de las barras de menor diámetro hasta las grandes capacidades de los anclajes de cable (aunque normalmente se trabaja con resistencias hasta 100 o 120 ton, por su mayor facilidad en la ejecución).

Hormigón proyectado. Soil Nailing.

La aplicación de un hormigón proyectado sobre una superficie, mejora su cohesión superficial, y evita el efecto de erosión diferencial. Estos hormigones confieren estabilidad a un talud cuando se combinan con anclajes y su armado correspondiente. Las resistencias de estos hormigones pueden variar desde 200 a 300 kN/mm2 en dosificaciones normales y aumenta hasta 400-450 kN/mm2 con dosificaciones especiales. Para reducir el impacto y mejorar su integración paisajística, se realizan tematizados sobre la superficie del hormigón mediante la aplicación de sucesivas patinas integrándose en el entorno inmediato.